La Reforma Laboral 2.0

“Aquí tienes el finiquito, te sale a pagar”. Fueron las palabras del abogado de la empresa a F en el momento en el que le informaban de su despido. Las causas de su despido: “por razones económicas, técnicas, organizativas o de producción, elija una, la que más le guste”. “Puestos a elegir, elijo por organización… admito que mi mesa del despacho estaba un poco patas arriba…” dijo F. “Pues bien, firme aquí, aquí, aquí y aquí. Ah! aquí también” contestó el abogado.

Después preguntó que cómo era eso de que le salía a pagar el finiquito, el abogado rápida y cordialmente lo explicó: “Has estado aquí 12 años, lo que ha incluido un esfuerzo para nosotros… no sólo has cobrado un salario todos los meses, has consumido luz, agua, internet, papel, tinta y de vez en cuando algún caramelo que otro del cuenco… Tenemos mucho disgusto por echarte, pero entiende que debamos cubrir los gastos que nos has proporcionado, todos debemos hacer un esfuerzo…”.

F se sintió avergonzado, no esperaba haber causado tanta molestia a la empresa…

Miró el finiquito, 240 euros a pagar. Sacó su billetera y entregó religiosamente el dinero. “¿Esto desgrava?”, preguntó. “Sí, sí, faltaría menos.” Le contestó el abogado. “Menos mal” pensó F, qué peso de encima se había quitado de golpe.

F, ya sim empleo, con la cartera vacía y disgustado por haber causado tanto estorbo a la empresa se fue por donde vino, a su casa, donde espera molestar lo menos posible.

Medina/Diario Público

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