Desahumándome

Para vivir, si vivir sin amar no puedo, vivir salpicando esperanzas,

moriré trasnochado, retumbando como volcanes añoranzas.

Me meto en la ducha, derrotado. Suena de fondo esa canción que tanto me recuerda a ti, que hace de cada acorde una puñalada en mi alma. Esas canciones que necesito como el yonqui a la heroína, que me rompen pero me alimentan a la vez.

Me lavo intentando quitar todo ese olor de humo, froto fuerte, con espátula y esponja, para arrancar de mi ese olor agrio, seco, triste, frustrado. El chorro de agua cae en mi cabeza con fuerza. Trato de blanquear mi mente, mientras cierro los ojos cansados en los que ya no caen lágrimas, hace tiempo que por mi mejillas no caen sentimientos deshilachados, ahora la procesión va por dentro.

Te imagino, mejor dicho, te recuerdo hace un momento a mi lado, sentada y mirando cómo jugaban unos niños, imaginando qué pensaban o qué decían. Yo pensaba en preguntarte tantas, tantas cosas… y que esas preguntas entraban en mi mente en forma de astilla. Que me odio cuando me siento inútil y que tú, sin quererlo ni proponerlo lo consigues. Que deseaba con toda mi alma saber de ti, preguntarte sin parar, ponerte la mano en la rodilla y alegrarte con la mejor de mis sonrisas. Saber si la Bavaria 8.6 sigue siendo tu cerveza favorita o si te continúan encantando tanto como antes Las Crónicas vampíricas de Anne Rice. Si has leído algún libro de los que te regalé o si al final encontraste en el supermercado esa ensalada que querías y no sabías como se llamaba. Saber si aún The Killers te hacen llorar. Preguntarte si estás enganchada a alguna serie cutre y de quinzeañeras a las que al final me acababas enganchando a mi también. Preguntar si aún deseas acabar viviendo en Alemania o en algún país escandinavo, aunque ya no sea conmigo. Saber si cuando dijiste ese “nunca” era verdadero o no, si aún perdura, aunque diferente…

Que, a pesar de todo esto, al final me quedé callado y resignado al dulce silencio que siempre traes puesto. Que me han entrado cientos de nosequés mientras te observaba, mientras te pensaba y que ahora estoy en casa, cerrado en mi habitación y escribiendo para ti estas palabras que seguramente no leerás.

Que al menos rememorar estos momentos significa que te he visto, que me queda el fausto recuerdo de tu mirada, de tu sonrisa, de cuando me has pedido un abrazo y te lo he dado sin dudar.

Nadie me abraza como tú.

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Un pensament a “Desahumándome

  1. Se me acaban los adjetivos…y se me ocurre una idea:
    Estos textos con una musica de fondo recitados por una buena voz y con imagenes apropiadas podrían ser lo que yo llamaría un “video clip poético”.

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