Esta tampoco será la jodida historia de amor más bonita

Sin ti me queda el vacío, el destrozo del silencio sin luz.

Tú que viniste desde lo inesperado, hecha de ti misma.

Cómo no iba a amar tu mirada estrellada

que evoca el verso más bonito nunca escrito.

 

Cada vez que termino de escribirte me prometo no volver a hacerlo porque cada vez que tecleo una maldita palabra para este blog es porque recuerdo de nuevo porqué llamo a esto “mi jodida historia de amor” y “jodida” con negrita, subrayado y luces luminosas. Y tan jodidamente compleja, tan jodidamente bonita -a veces- y tan jodidamente jodida -casi siempre-, que si no no sería una historia de amor.

Delante del portátil tratando de desmembrar, seleccionar y condensar lo que siento para decírtelo, contártelo para que no lo leas.

Y tan jodidamente compleja como cuando decido echar a andar y termino por desandar lo caminado, como cuando me pides que no me vaya pero tú te vas al día siguiente.

Tan jodidamente bonita como cuando me pediste que te describiese, una noche, lejos el uno del otro, mientras nos bebíamos en los bares apurando el fondo de nuestras copas y yo te hablaba de tu piel de ámbar, de tus labios infinitos o como cuando despierto junto a ti.

Tan jodidamente jodida como cuando te escribo esto y te recuerdo lejana, fría, asustada, triste, dubitativa, pensativa. Como intentando montar un puzzle en el que te sobran piezas y en el que tengo la sensación de que una de las sobrantes soy yo.

En definitiva, una historia de amor tan jodidamente compleja, bonita y jodida que si no no sería una historia de amor.

Me tumbo en la cama, abatido, después de haber hablado contigo, reafirmándome en todo estos jodidos y recordando un graffiti con el que me he cruzado que ponía: Life is not a movie.

Y bien cierto que la vida no es una peli, porque si esto fuera una película o una novela no dudaría en añadir a la escena un vaso de whisky con hielo, una máquina de escribir y un bonito tocadiscos con algún vinilo de Dire Straits recordándome lo feo que podría llegar a ser este mundo sin música. Y cogería el vaso chato con whisky barato y hielos trasparentes mientras tecleo con la otra mano al son de la melodía de Sultans of Swing, por ejemplo, y le doy un pequeño sorbo al licor y te escribo la jodida historia de amor más bonita que leas nunca.

Pero esto no es una peli o una novela, esto es parte de mi vida real y estoy tumbado en la cama, sin whisky pero con ardor de estómago por las cervezas que he tomado esta tarde, sin máquina de escribir pero con los dedos enganchados a un portátil al que, a su batería, le quedan 19 minutos de vida y que, en vez de tocadiscos, utilizo el reproductor del portátil escuchando alguna españolada que nada tiene que ver con Dire Straits. Y queriendo darte la jodida historia de amor más bonita que podrías leer nunca pero que, en cambio, nunca llega. Queriendo que sepas que, al final, siempre eres lo mismo, mi jodida historia de amor, a pesar de todo lo jodido, a pesar de los pesares. Queriendo que sepas que esta tampoco será la jodida historia de amor más bonita que hubieses podido leer.

Y el portátil se apagará, no antes sin darme un aviso de su próxima transición a un coma no demasiado duradero pero no por ello menos triste, porque de echo continuaría escribiéndote a pesar de saber que esta historia es comparable a una redacción de temática libre de un chaval de la ESO. A pesar de saber que esta tampoco será la jodida historia de amor más bonita que te puedo escribir.

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Un pensament a “Esta tampoco será la jodida historia de amor más bonita

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